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ONG israelíes acusan al gobierno de genocidio en Gaza

Denuncias internas exponen posibles crímenes de lesa humanidad cometidos por Israel tras más de 20 meses de ofensiva en la Franja de Gaza

Tel Aviv / Gaza, 28 de julio de 2025. — En un hecho sin precedentes, varias organizaciones no gubernamentales israelíes han calificado públicamente las acciones de su propio gobierno en Gaza como «genocidio», marcando un giro drástico en el discurso interno sobre el prolongado conflicto con los palestinos. Entre las ONG que han elevado esta grave acusación destaca B’Tselem, una organización de derechos humanos con décadas de trabajo documentando abusos en los territorios ocupados.

“Es un momento profundamente doloroso para nosotros como ciudadanos israelíes y defensores de los derechos humanos”, declaró una de las voceras de B’Tselem, al presentar el informe titulado ‘Más allá de la guerra: la política del exterminio’. El documento recopila una serie de testimonios, estadísticas y análisis jurídicos que respaldan la conclusión de que las acciones de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en Gaza, durante los últimos 20 meses, exceden los parámetros del derecho internacional humanitario.

Del conflicto al genocidio: la línea que se ha cruzado

Según el informe, la intensidad, persistencia y sistematicidad de los bombardeos, la destrucción deliberada de infraestructura civil crítica, y las restricciones al ingreso de ayuda humanitaria configuran un patrón de acciones encaminadas a “destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico o religioso”, lo cual coincide con la definición jurídica de genocidio establecida por la ONU.

En cifras, se estima que más de 43,000 personas han muerto, en su mayoría civiles, entre ellos miles de menores de edad. Además, más del 85% de la población de Gaza ha sido desplazada al menos una vez desde el inicio de la ofensiva, que se intensificó tras los ataques de Hamas en octubre de 2023.

Reacciones internacionales y presiones legales

El informe ha provocado repercusiones inmediatas en medios internacionales y organismos defensores de los derechos humanos, como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, que han respaldado la necesidad de abrir una investigación independiente e imparcial sobre lo ocurrido. La Corte Penal Internacional (CPI) ha sido instada nuevamente a actuar con mayor celeridad frente a lo que algunos ya llaman el “nuevo Sabra y Shatila del siglo XXI”.

En paralelo, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos emitió un comunicado solicitando a Israel “detener de inmediato toda acción militar que vulnere el derecho internacional” y permitir el acceso irrestricto de observadores independientes.

La fractura en la sociedad israelí

La denuncia ha generado una fuerte división dentro de la sociedad israelí. Mientras sectores de la derecha política acusan a las ONG de “traición” y “colaboracionismo con el enemigo”, activistas y académicos de izquierda defienden el derecho —y el deber— de señalar las violaciones cometidas en nombre del Estado.

“No se trata de defender a Hamas, sino de no perder nuestra humanidad”, afirmó la reconocida escritora y activista Nurit Peled-Elhanan, quien ha perdido familiares tanto en atentados como en operaciones militares.

Crisis humanitaria en Gaza: un drama sin fin

La situación humanitaria en Gaza continúa deteriorándose. Según datos recientes de la ONU, el sistema sanitario está colapsado, no hay acceso suficiente a agua potable, y la escasez de alimentos ha alcanzado niveles críticos. Naciones Unidas estima que más de 1.2 millones de niños necesitan asistencia psicológica urgente debido al trauma prolongado.

El silencio de los aliados

Pese a la gravedad de las denuncias, aliados clave como Estados Unidos, Reino Unido y Alemania han evitado calificar las acciones israelíes como genocidio, limitándose a pedir “moderación” y continuar justificando la ofensiva como parte del derecho a la legítima defensa.

No obstante, movimientos civiles y sectores progresistas en esos países han comenzado a exigir sanciones, suspensiones de envío de armas y la adopción de medidas diplomáticas más firmes.

Un momento decisivo para Israel y el mundo

El informe de B’Tselem no solo pone en tela de juicio la narrativa oficial del gobierno israelí, sino que también representa un acto de valentía ética y política sin precedentes dentro del Estado hebreo. Para muchos analistas, podría marcar un punto de inflexión en la percepción global sobre el conflicto y acelerar procesos legales internacionales.

En palabras de uno de los coautores del informe: “Si no podemos mirar con honestidad lo que nuestro gobierno hace en nuestro nombre, no solo perdemos nuestra democracia, perdemos también nuestra humanidad”.

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